Si estás eligiendo un vino y te pierdes entre tantas etiquetas, conocer las uvas te simplifica la decisión. La variedad define buena parte del aroma, sabor, cuerpo, acidez y tanino, y te orienta sobre qué comida le queda mejor. En esta guía aprenderás los perfiles sensoriales de las uvas más conocidas, cómo se comportan en climas distintos y qué esperar en copa, con ejemplos de maridaje fáciles de aplicar. Al final, tendrás claro qué comprar para cada ocasión y cómo navegar en nuestra selección de vinos por tipo de uva.

Cómo leer una uva en tres rasgos: acidez, tanino y cuerpo

Antes de entrar por variedades, conviene entender tres ejes sensoriales.
La acidez aporta frescura y hace que el vino “salive” (clave en blancos y tintos ligeros). El tanino es la sensación de sequedad que aportan pieles y pepitas en tintos, responsable de estructura y potencial de guarda. El cuerpo es el “peso” del vino en boca, de ligero a robusto. Con esto en mente, leerás mejor cada uva y acertarás al elegir.

Uvas tintas: del frescor frutal a la potencia especiada

Cabernet Sauvignon

Clásico de los tintos con estructura. Suelen aparecer notas a cassis, ciruela, pimiento verde sutil, cedro y tabaco. Presenta tanino firme y buen cuerpo, ideal para carnes rojas, parrillas y quesos curados. En climas más cálidos gana fruta madura y volumen; en climas frescos ofrece perfiles más herbales y tensos.

Merlot

Textura amable, fruta roja y negra madura, toques de ciruela, cereza, chocolate y especias suaves. Tanino medio y sensación envolvente. Funciona con pasta boloñesa, aves asadas y pizzas con embutidos.

Malbec

Fruta negra y violeta muy expresiva, con ciruela, mora, violetas y cacao suave. Tanino medio-alto redondo, boca jugosa. Brilla con carnes a la parrilla, empanadas y quesos semiduros. Es un imán para quienes buscan potencia sin agresividad.

Syrah / Shiraz

Perfil especiado y profundo: mora, arándano, pimienta negra, aceituna y a veces notas ahumadas. Tanino marcado y cuerpo pleno, perfecto para cortes grasos, cordero y estofados. En zonas cálidas se siente más maduro y goloso; en climas frescos, más pimienta y tensión.

Pinot Noir

Elegancia y sutileza. Aromas a frutos rojos frescos (fresa, frambuesa), florales y tierra húmeda. Tanino fino, cuerpo ligero a medio y alta gastronomía: va con salmones, atún, pato, setas y cocina nikkei. Ideal cuando quieres un tinto que no opaque el plato.

Tempranillo

Insignia española. Muestra fruta roja, ciruela, tabaco, vainilla y toques balsámicos cuando pasa por barrica. Tanino medio, gran afinidad con jamones, paellas y carnes al horno. Versátil y muy “comida-friendly”.

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